domingo, febrero 25, 2007
martes, febrero 20, 2007
Y tal vez mi creatividad es de lo más medieval por lo que necesita un feudo, un castillo y un pueblo atemorizado por el fuego del infierno. Y necesita un monasterio en la montaña, un foso y altas murallas donde tintineen las jaulas que mecen los cuerpos de todos aquellos a quienes odio. Pero antes que todo, que todo esto, mi creatividad necesita un ejército que la transforme en estado, en centro en el emperador absoluto de la tierra baldía que se niega a producir páginas.
Nada como un ejército numeroso, dedicado y lleno de estandartes y blasones coloridos. Dispuestos a dar los ojos, y las manos, y los morros por su señor. Y como tal vez mi creatividad es de lo más medieval he salido, he recorrido las calles, he buscado en tiendas, rincones y estantes en busca de un ejército.
Y ahora, desde la torre más alta del castillo que custodia la colina, lo saludo, lo aliento, le ordeno que recorra el mundo entero y regrese lleno de riquezas.
Aljibeños, no se fien, aunque mi ejército cabe en una bolsita es devastador:
Ejército del Señor de la Colina. Temed.
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viernes, febrero 16, 2007
1.Pero qué mal, me perdí la festividad, ni un mordisco de chocolate, ni un Be My Valentine. Pero encontré corazones en otros lares. Vayan y busquen en la expo de Persia unas vasijas de plata y bronce con "corazones". Hoy cualquiera exclamaría "qué cursi" "uy qué mono"; los iconos están en perpetua transformación: a veces están en el top ten de la estética y a veces caen en desgracia. Enfin. Vayan. Pero si planean escupir comentarios como : qué es eso, un trozo de piedra o los aztecas tienen cosas más chingonas, entonces quédense en sus casitas que ahí se ven más bonitos.
2. Vayan. Verán piezas únicas, no porque sean irrepetibles sini por su lejanía a toda imagen que el ojo a guardado en su memoria retinesca. Vayan y mediten sobre la Persépolis incendiada e imaginen entre su reflejo sobre las vitrinas que alguien por ahí quiere viajar de Irak a Irán cual Alejandro atemporal, conquistador de conquistadores, estandarte de la libertad. Y sí, dios sí le da alas a los alacranes, aunque los que encontrarán en los platos de clorita no pueden volar.
3. Vayan. Porque tal vez sea la última imagen sensata que tengan del origen de tierras lejanas ahora llagadas de Islam. Pues cuando la paranoia nos invada tal vez recordemos las miniaturas iluminadas de los poemas amorosos, los pequeños lechos labrados en piedra con sus amantes postrados, las urnas con picos y zapatitos; y entonces elegiremos cerrar la puerta a la leyenda negra que el Imperio actual tiene de moda.
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Publicadas por Erika Mergruen a la/s 12:34:00 a. m. 0 comentarios
martes, febrero 13, 2007
glitter, encore
Me gustan estas fachadas virtuales, casi idénticas a las de la realidad. Si respeto la secuencia de la "glitter-girl", y la de la festividad de mañana, puedo construir una fachada que ahuyente al lector. El director dirá: puaj, un blog de niña de prepa... y moverá el cursor buscando una rápida salida. De ocurrir esto podría, libremente, dedicarme a escribir un diario erótico, bah, mejor un guión muy acá, porno y sucio... o mejor, detrás de mi fachada, podría dedicarme a tirar las fachadas de otros, algo así como un "reality show" de todo lo que se sabe pero que nadie escupe por temor a "verse mal". Y bajo mis imágenes cándidas y brillantes exhibir mi intolerancia, mi vena cruzada, mi hueva consetudinaria ante tanta impostación. Se antoja simular el anonimato con mi pinche apellido a la vista de todos. Escribir igual, todos los días, nota tras nota, hasta que los que me conocen me alucinen y me dejen de hablar atragantados con su hipocresía.
Pero nada, mejor sigo como todos. Sigamos unidos, amontonados, como esos cuerpecitos de camarón decapitados hechos madeja en su bolsita de supermercado, tan rosas, tan suculentos.
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viernes, febrero 02, 2007
glitter
Por cuestiones escolares, no mías sino del hijo, estuve rellenando palabras con glitter glue. Traducido sería algo así como "pegamento con diamantina", y aunque a ratos me da por defender el idioma esta vez la traducción no cuadra. Además los sonidos guturales del glitter glue se antojan a burbujeo, así, así, como canto de ahogado embellecido. ¿Qué como esto? Fácil, basta descubrir la entrada a cualquier envase de glitter lip gloss (brillo de labios con diamantina) y, a la heróica cuenta de tres, echarse un clavado, y quedarse quieto hasta que la sustancia untuosa, brillante, res-plan-de-cien-te, se lo trague. Respire, nade, respire, nade, no tema que a partir de ese momento todo será más resplandeciente. Ja.
Cuando escribo este tipo de estupideces y pierdo el tiempo creando "glitters" en lugar de escribir ciertos textos sobre un nuevo proyecto me justifico con el "es que estoy cansada", "necesito un break", "quiero un fashion blog", etc. ad infinitum. Pero todo lo anterior es una vil máscara de lo que soy en realidad. ¿Qué no? Chinga, vean mi resultado de la encuesta de lip gloss: yo se los dije, soy un ser amoroso y dulce. Ja:
| You Are Cherry Kiss Lip Gloss |
You're a total girly girl who's every guy is sweet on. You take pleasure in the simple things in life, from cute t-shirts to stuffed animals. Any guy needs to match your romantic idealism to win your heart, which is why few have. No wonder Cherry your signature flavor. It's delicious, sugary, and fun - like you! |
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jueves, enero 25, 2007
Y ocurre que uno cree poder encontrarse en los libros, como si las palabras de otros fueran un anzuelo con un apetitoso gusano que solo nuestra conciencia puede ver y paladear. Y allá vamos, buscamos en los libreros propios, en los ajenos, en los estantes de las librerías; y creemos que tal o cual nos dará el espejo: mira, ahí estoy, en qué lugares me he dejado, pero ya me encontré, ya estoy conmigo.
Y ocurre que encontramos espejos que nos dan miedo:
Centinela nocturno es la locura
porque está vigilando.
Cada hora se detiene, y va riendo,
y a la noche le busca un nombre,
y la llama: siete, veintiocho, diez...
Y en la mano un triángulo acarrea,
y, al temblar, lo golpea con el borde
del cuerno que no puede soplar, y canta el canto
que él a todas las casas lleva.
Los niños pasan una buena noche
y, mientras sueñan, oyen velar a la locura.
Los perros, sin embargo, se sueltan de su anillo
y recorren las casas, grandes,
y tiemblan, cuando ya ha pasado,
y tienen miedo de que vuelva...
Rainer Maria Rilke (El libro de horas)
Jean Delville
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miércoles, enero 03, 2007
2007
Roderico: toc-toc
Yo: ¿Quién es?
Roderico: Abre, soy TU, he vuelto.
Yo: ¿?
Roderico: Hora de regresar al mundo real. ¡Abre!
Yo: Ja, no puedes regresar de donde nunca has ido.
Roderico: ¡Que abras!
Yo: Ni madres, muahaha.
Roderico: Tontita, Papa Noel no existe. ¡Abre y préstame tu Zippo nuevo! ¡Vamos a prenderle fuego al arbolito!
(Frente a la hoguera)
Roderico y yo (a duo, dulcemente): ¡Feliz año nuevo a los aljibeños!
Roderico: Eres tontita y cursi, ¡ven, te voy a prender los sesos!
(Huyo... en chinga).
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miércoles, diciembre 13, 2006
"Los Hombres"
Y están los Inuit. Allá, lejos. En el Ártico. Leí cosas curiosas sobre su cultura. Algo sobre unos cantos guturales lúdicos. Pero mi asombro se quedó en la palabra Inuit. Significa "los hombres", así, sin mayor complejidad. nada de los hijos del dios tal o cual, o de los hombres de arcilla, de metal, de masa, del maíz y anexas. Nada de totems, epifanías o datos de superioridad o diferenciación. "Los hombres", punto final. Supongo que existirán tratados antropológicos sobre el asunto, y símiles entre el punto de vista sobre la esencia y el entorno que lo genera. Pero tras esa "simplicidad" de la blancura está la intuición del infinito.
Y no, no busqué las explicaciones de los expertos. Se me ha antojado creer, con blanca y verdadera fe, que los Inuit han aprehendido lo inasible en las huellas del oso polar. Ahí van, cubiertos, a veces solos y a veces en familia pero siempre en busca de las huellas. Y cuando encuentran las respuestas se limitan a tallar pequeños osos en trozos de hueso y colmillos, satisfechos, profundos.
Luego me ha dado gran tristeza porque recordé que en el zoológico de la ciudad ya no hay osos polares y que mi plan de liberarlos en las calles de la colina no tenía sentido ni probabilidad de buen término. Me he consolado con imaginar inmensos osos polares dejando huellas sobre el asfalto y a los chilangos de la colina en busca de las huellas. Y así, día tras día hasta encontrar respuestas y hacernos llamar "los hombres". La palabra simple que encierra la inmensidad de la blancura.
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viernes, diciembre 08, 2006
A partir de hoy sólo escribiré cosas dulces. Cosas como el amor mueve al mundo, la esperanza ilumina tus días o la sonrisa de un niño es oro puro. Y haré una lista de adjetivos, eliminaré toda amargura de estas lineas. Escribiré meloso, tierno, cálido, amoroso, piadoso, alegre, cándido, luminoso, soleado, suave, terso, enamorado, enmielado, endulzado, edulcorado, agradable, dócil, apacible, aterciopelado... Y el lector arquerá sus cejas, satisfecho, poseído por esta dulcedumbre, porque a partir de hoy sólo escribiré cosas dulces. Cosas que se disuelvan en la lengua y lo haga salivar, y recorran las papilas gustativas, la garganta y el esófago como torrentes de almíbar. Y el lector se alegrará al degustar mis lineas azucaradas, poseído por los terrones agazapados tras las letras. A partir de hoy ya no importará la concordancia, el verbo o el sentido, porque las letras seguirán sumisas la escala Brix, y las tildes serán cerezas, y las comas jaleitas y el punto final un certero malvavisco. Y el lector se extasiará al sentir mis lineas en su torrente sanguíneo con la consistencia de las mieles bíblicas. Y seremos uno según las reglas del sacarímetro porque a partir de hoy sólo escribiré cosas dulces y en mis sustantivos reinará sacarosa, fructosa, glucosa, melaza y azúcar sea mascabada o refinada o artificiosa. Y así hasta que la lectura pegostiosa sellé los párpados de nuestra psique diabética y emanemos ese tufo dulzón que es el privilegio de los muertos.
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lunes, diciembre 04, 2006
Por las tardes el mundo se transforma. Basta que llegue el atardecer para que me valga madres quién dijo qué, cómo lo dijo, cuáles acontecimientos me parecen, cuáles no, y un sin fin de etcéteras. Con la edad mi psique es cada vez más primitiva; enamorada de los abalorios le es suficiente enchufar el cable a la corriente para que titile el arbolito de navidad. ¡Qué chula la electricidad! No es tan cotidiana que olvidamos su misterio, su maravilla y su consuelo.
¿¿...??
Pues algo me he de traer entre manos o realmente el Scrooge de Dickens (que leo por cuestión laboral) me ha contaminado.
Neh, qué mejor, que titilen los foquitos, yo de aquí no me muevo...
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Publicadas por Erika Mergruen a la/s 12:15:00 p. m. 0 comentarios

