Salirse un rato de esta cueva no está nada mal, olvidarse del monitor, de las letras en el teclado e ignorar ese leve calambre, permanente que tengo en los omóplatos (no sé, no sé, igual pronto tendré alas y seré una quimera arrojando pasquines aéreos).
Y nada, que la operación del árbol-que-abriga se pospone hasta el lunes; el hospital estaba a reventar, tal vez el martes 13 sí es maligno y tiene tratos oscuros con la sábana blanca de hospital invierno.
Mmm, el café está listo. Acompañado de un Carlos V, y algo de humo, marca la pauta para seguir el trabajo (sabrosamente arduo).
miércoles, enero 14, 2004
martes, enero 13, 2004
Transcurrir, péndulo, minutero, horas, campanadas, ciclo, época, día, cronos, cronometrar, nunca jamás... y de tener más tiempo podríamos escribir sendos listados con todas aquellas palabras que se enredan, de una u otra forma, con la palabra Tiempo; se antoja ser divino y lograr dosificar un tiempo infinito; pero a nosotros toca la brevedad y tal vez de esa certeza, temor, hemos materializado al Tiempo como tema universal:
y ciertos bits logran ser arte (y no definamos qué diablos es esto, las discusiones bizantinas son para otros lares), alguien tomó L'horloge, el reloj de Baudelaire y creó algo coleccionable.
Lo visual rompe la barrera del idioma, pero resulta más grato si antes, o a la par, se lee una traducción:
El reloj
Charles Baudelaire
¡Reloj! deidad siniestra, espantosa, impasible,
de amenazante dedo que nos dice: ¡Recuerda!
Los dolores vibrantes en tu asustado pecho
se plantarán muy pronto lo mismo que en un blanco.
El placer vaporoso huirá hacia el horizonte
lo mismo que una sílfide por entre bastidores.
Cada instante devora un trozo de delicia
a cada hombre dada para toda su vida.
Tres mil seiscientas veces por hora, el Segundo
te susurra: !Recuerda! Rápido, con palabras
de insecto, Ahora te dice: Yo soy Antes, tu vida
yo te he ido absorbiendo con mi asquerosa trompa.
¡Acuérdate! Remember! Pródigo. Esto memor!
(Mi garganta metálica habla todas las lenguas.)
los minutos, juguete mortal, son como gangas
que no deben dejarse sin extraer su oro.
Acuérdate que el tiempo es un jugador ávido,
que, es la ley, gana siempre y no hace nunca trampas.
El día mengua; aumentan ya las sombras ¡Acuérdate!
La vida está sedienta; la clepsidra vacíase.
Pronto dará la hora en que el Azar divino,
en que la soberana Virtud, tu esposa aun virgen,
y el Arrepentimiento (¡oh, el albergue postrero!),
todo te diga: Muere, viejo cobarde. ¡Es tarde!
Publicadas por Erika Mergruen a la/s 12:58:00 p. m. 0 comentarios
lunes, enero 12, 2004
Pasaron las doce campanadas, aunque me tiene sin cuidado pues aquí no hay calabazas ni hadas ni animalejos fantásticos; tuve que compensar las horas robadas al fin de semana laboral. Me fui a casa del árbol-que-abriga, fue un desayuno con ese horrendo dejo de simbólica despedida... pero no se va a ir porque yo no quiero que se vaya, no imagino un mundo sin el árbol-que-abriga.
En unas horas dormiré, despertaré y tendremos desayuno festejo-laboral: somos patéticos, ya nos antologaron, sin mérito, simples artificios de nuestras fatuas relaciones públicas.
Ok, festejemos. Ok, trabajemos. Ok, anestesiémonos.
Y con anestesia tal vez termine el maldito ensayo de las puertas; hasta podría agregar cómo los silencios son puertas que se cierran (el aire en movimiento puede ser devastador).
De cómo un niño llegó a la negra torre
Robert Browning
XXXI
¿Qué había allí, en el medio, sino
la Torre misma, redonda
y chato torreón con almenas
esperando como el Juicio Final, como al final
del laberinto el monstruo? Sí, el redondo
torreón con almenas ciego como el corazón
de un idiota, hecho
de piedra oscura, sin igual
en cualquier paisaje del mundo, conteniendo
en sí toda la mirada. Así el genio
de la tempestad sarcástico lleva de la mano
al timonel contra
el arrecife y él lo sabe
sólo cuando cruje la madera, sólo
por el oído que ensordece, ahora.
La noche. Su luz.
La noche. Deshaz mi cuerpo.
Publicadas por Erika Mergruen a la/s 12:45:00 a. m. 0 comentarios
viernes, enero 09, 2004
Y si no basta con mi bomba-implosiva, el rino de Durero servirá: lo soltamos por las calles y voilà!
Publicadas por Erika Mergruen a la/s 12:47:00 p. m. 0 comentarios
¡ah! mi ciudad tan chula, tan hermosamente gris de plomo y cuanta partícula inimaginable, nada como trotar por sus calles, sus subterráneos y dejar que sus formas alimenten nuestra creatividad. Justo para este 2004 Mergruen Inc. desarrollará un nuevo aditamento para implementarlo en los automóviles chilangos: la bomba-implosiva compuesta de un detonador regulado por una compu inteligente que, amado automovilista, regulará su claxon.
Claxon: bocina del automóvil que auxilia para alertar, prevenir, avisar... No, NO ES UN ARREA-PEATONES, ARREA-COCHES, ABRAN-LA-PUERTA, etc, etc.
No hay problema, Mergruen Inc. ha ideado el artefacto perfecto para asistir al despistado automovilista en el buen uso del claxon: ¡pip-pip-pip! al tercer claxonazo mal empleado su coche, y la carne inmunda que ahí se encuentra, desaparecerán en una silenciosa implosión (nada de explotar, no queremos ensuciar las calles con fierros retorcidos y/o vísceras mal tatemadas).
Nada que temer, en su siguiente reencarnación tendrá la oportunidad de:
a) usar su claxon discretamente
b) no tener coche
c) vivir en otra ciudad
d) llegar al medioevo y que le toque carreta
e) pedir una dotación nueva de neuronas
Post dedicado, con harto amor, a los automovilistas chilangos (puaj).
Publicadas por Erika Mergruen a la/s 12:45:00 p. m. 0 comentarios
jueves, enero 08, 2004
El insomnio, con sus ocho tentáculos, escurre por aquí; ahora me dormiría 100 años, como aquella princesita inútil que jamás aprendió a tejer y que seguramente nadie encontró porque quedó sepultada en 100 años de polvo. Y nada de besos principescos, por favor, que a estas alturas del partido (bien partido) no creemos en esos amores de panfleto. Ya sabemos que todo deseo esconde en sus comisuras la más gélida frustración.
Y la princesa durmió y durmió y murió de innanición; pero el polvo, que sí era amoroso en verdad, la transformó en fósil... y ella, cacho-tierra, aguarda la luz en una ciudad nunca nombrada.
Hay que dormir para no pensar sandeces.
O pensar sandeces para no dormir.
Mejor compro mi rueca y una almohada nueva.
Publicadas por Erika Mergruen a la/s 2:10:00 p. m. 0 comentarios
martes, enero 06, 2004
El horror... desde el fin de semana mis dotes vampíricas han aflorado con singular alegría; me duermo a las 4, me despierto a las 9, me vuelvo a dormir y convierto los últimos días de las vacaciones en segmentos vitales. Mañana reanuda el ciclo escolar, mal augurio para la hora amarga en que suene el despertador.
Mientras, todo parece suspendido, quietísimo, como los muñequitos de la rosca; nuestra rosca fue el domingo, justo cerré el ciclo de festividades con el mismo grupo de gente que lo inicié, son de lo mejor del 2003. Curiosidades: a Alberto le tocaron dos muñequitos en el mismo breve pedazo de pan (eso sólo le podía pasar al Albert).
Curiosidades 2: parece inevitable que después de días y días iluminados sentimos un espasmo en el estómago al integrarnos a la cotidianidad.
Curiosidades 3: y ahora ¿quién quitará el tinglado navideño? El árbol ya está momificado .
Publicadas por Erika Mergruen a la/s 3:55:00 p. m. 0 comentarios
lunes, enero 05, 2004
Al pasar de los siglos la locura ha preferido mudar su vestido de tabú por el de genialidad; no más naves de los locos que alejaban a estos seres indeseables de las costas, no más ciudades malditas, no más experimentos con las mentes limbescas. Ahora los locos son geniales, creativos, hacedores. Encontrar el punto medio, la escala de grises nunca ha sido de nuestra competencia. Entonces veneramos a psicópatas, escindidos, seriales y otros monstruitos que hemos catalogado de geniales; ¿quiere ser artista? hágase el loco y espere sus laureles; ¿mucho lastre en su vida? juegue al loco y patée todo aquello que le incomode.
El arcano sin número, El Loco, es el comodín del juego; dependerá de dónde sea colocado para matizar el entorno. Es fin y principio, es la posibilidad aún no iniciada.
Enero tiene algo de El Loco, miramos todo con un halo optimista, todo está ahí por emprender; falta equilibrar el impulso para no perder tierra. Ser aquél loco del Rey Lear, y no uno que va en la nave para perderse en el horizonte y jamás volver.
Publicadas por Erika Mergruen a la/s 3:12:00 p. m. 0 comentarios
viernes, enero 02, 2004
Aunque el refri está aún lleno de recalentado creo que saldremos un rato a la ciudad y comeremos alguna cosilla ordinaria; los hijos se comprarán algo y trataremos de sacudirnos el cambio de piel.
El inicio de la próxima semana ya tiene sus dosis de pendientes: dos trabajos para entregar y pretender cobrar en enero. Nos convertimos en pequeños estrategas sacando mapa de proyectos, de cuentas, de deseos para descubrir cuál retaguardia está baja, cuál es un futuro Waterloo; reinventamos el camino para que nuestro andar tenga sentido.
Vamos a la ciudad. 2004, voilà!
Publicadas por Erika Mergruen a la/s 2:05:00 p. m. 0 comentarios

