viernes, febrero 13, 2004

Las peculiaridades del número trece. Ciertamente el 13 suele ser aciago en la mayoría de las culturas, pero no es una constante absoluta. Cierto es que al juntarse 13 personajes en la última cena, Cristo fue traicionado; sin embargo en La Odisea, Ulises, el trece en discordia, logra salvarse del cíclope. 13 son los dioses en el Popol Vuh, Zeus es el número 13 (tan perfecto y lujurioso él). Felipe de Macedonia también figuró como treceava estatua (junto a las 12 representaciones de los dioses) y terminó asesinado (quién le manda a desear la inmortalidad). El arcano 13, del tarot, ni a nombre llega (que a La Muerte no se le invoca) mas lleva el mensaje de transformación (drástica, ok) y la transformación no es final sino promesa de continuación. Funestos son los viernes 13 y los martes 13 ¿y por qué no los miércoles 13?
Y aquí son las 13 horas con hartos minutos; está lista la sesión del taller verseador del sábado y al rato viene la cofradía del florero (agh, primero me voy a Polanco el hermoso).
Mañana estará autorizado ser cursi. La hagiografía de san Valentín es tristísima; en cambio el cupido latino era un perverso. Lo único amoroso del 14 de febrero es el libre comercio de chocolates miles. Partamos...

jueves, febrero 12, 2004

Si continúo durmiendo fragmentadamente pronto haré crack (sí, como un ejote); van dos días que abro mis ojillos a las 5 en punto; por temporadas, a lo largo de mi pepinilla vida me ha pasado eso: despertarme a la misma hora. Tuve el ciclo de las 4, de las 3:45, de las 5:20. ¿Qué parte de mi seso, aún existente, programa esos inútiles despertares?
Y bien, a propósito del aniversario luctuoso de Julio Cortázar (que es hoy), Fatal Espejo lanzó su nuevo certamen relámpago de minificciones: manual de instrucciones. En bloguilandia hay dos tres que podrían escribir algo a tono.
Ah, por ahí asomó un pequeño planeta que no es el del principito aunque alberga a ciertos príncipes: alphanor.
También encontré mi blinkie de la caja de crayolas, una lista peculiar y con la que comparto ciertas creencias (o sueños guajiros):
Por último (uf, post harto fragmentado, como crack de ejote), un poema de Cortázar, (dulces sueños):

NOCTURNO

Tengo esta noche las manos negras, el corazón sudado
como después de luchar hasta el olvido con los ciempiés del humo.
Todo ha quedado allá, las botellas, el barco,
no sé si me querían, y si esperaban verme.
En el diario tirado sobre la cama dice encuentros diplomáticos,
una sangría exploratoria lo batió alegremente en cuatro sets.
Un bosque altísimo rodea esta casa en el centro de la ciudad,
yo sé, siento que un ciego está muriéndose en las cercanías.
Mi mujer sube y baja una pequeña escalera
como un capitán de navío que desconfía de las estrellas.
Hay una taza de leche, papeles, las once de la noche.
Afuera parece como si multitudes de caballos se acercaran
a la ventana que tengo a mi espalda.

martes, febrero 10, 2004

Ni hablar, esas procesiones pa visitar al Árbol al norte de la ciudad me agotan de más. Hice bien en no animarme a dar talleres por allá. Además duermo accidentadamente, ahora sueño o que alguien toca a la ventana (todavía no me animo a ver quién es), o llamadas teléfonicas con alguien a quien extraño de más (uts, se escucha la voz tan claramente, y las pláticas son largas, allá en el país de los sueños he de pagar dinerales). Y me acabo de percatar de que ayer no hice reverencias a santa Apolonia, patrona de los dentistas, y de la que cuenta la leyenda que mientras se consumía en el fuego gritó que los que padecieran de dolor de muelas e invocaran su nombre se librarían del sufrimiento (a ver si no me castiga y me tira las pocas muelas que me quedan).
Y enfin, que febrero fluye y fluye y este blogcillo no cambiará su look; reptará por ahí, escama-azulejo, hasta encontrar algún recoveco:


porque todo lugar altisonante ha de poseer una cripta
.

lunes, febrero 09, 2004

En el camino dejamos cosas pendientes, por desidia, por temor, por vil decepción. Toma años reconocer que uno no es único y exclusivo, que existen otros a nuestra imagen y semejanza (aunque no seamos pequeños dioses). Y ese otros no es una multitud, pero bastan para materializar el sentido de nuestros deseos internos. Los otros nos ofrecen nuevos horizontes y despiertan nuestro andar explorador que hibernaba en el recuerdo.
Ahora en la agenda hay un par de cosas extras sin esa etiqueta de sólo-para-comer (sino con aquella de quiero-creo-a huève).
El día tiene color de Saint-John Perse:
Nunca hemos mordido el limón verde del Africa, ni hemos frecuentado el claro ámbar fósil engastado de alas de efémaros; pero allí vivimos, desnudos, donde la carne misma no es ya carne y el fuego mismo no es ya fuego --incluso con la savia resplandeciente y la simiente más preciosa: n todo este limbo de alba verde, como una sola y vasta hoja luminosa infundida de alba...

viernes, febrero 06, 2004

Ya no voy a blasfemar. Escribiré como el ser respetable que soy (risas y estación de radio retro al fondo). Iré cínicamente al nuevo taller de los viernes; terminé lo agendado (ajá). O casi: estoy reformateando las sesiones del taller de poesía para ajustarlo a los nuevos tiempos; no quiero que los talleristas (que vibran bien) se duerman con mis peroratas.
Y digo que ya no voy a blasfemar porque ayer me salvé de que me arrebataran la bolsa (o las bolsas del súper, le tocó a la que estaba a 3 metros de mí); parece que la acera de esta colina se ha convertido en campo de pillerías: van tres atracos con el mismo modus operandi (¿qué, ya no debo llevar bolso?). Enfin, la violencia tiene una energía expansiva, lo deja a uno tristemente eléctrico.
Me voy a comer pollito con mole; dejo el espíritu de lo que guisé (y no es san pollo, a los pollos no les es permitida la santificación):

jueves, febrero 05, 2004

Ajá, las últimas horas las he dedicado a un folleto de Airmakeup=cara nueva con aerógrafo, ja. Mi máquina está hecha un desastre y esta mesa tiene ceniza, manchas-de-lo-que-sea y pilas de libritos, papeles y azúcar de unas gomitas devoradas con lujuria. Prefiero un proyecto monstruosamente grande que muchos y variados (¿que tiene que ver el makeup con la poética de Dolores Castro?); esa horda de trabajitos retroalimenta mi dispersión cósmica, me provoca dolor de espalda y de cabeza (no, el de cabeza se lo debo a mi vecino que está construyendo una plataforma de lanzamientos y lleva taladreando todo el día ¿o tendrá una mega muela de visita?). Además me desconecta del mundo real (cuasi real) por lo que ahora sintonizo una estación de radio retro para escuchar las noticias.
Y nada, apenas entendí el escandalito ese de la pastilla abortiva bla, bla. Aborto, a favor o en contra. Cada quién elige su postura, y DEBE haber libertad para elegir la propia. Pero lo que me encabrita es esa actitud arrogante y alambicada de creer tener el poder de mandar a alguien a los infiernos: Oye, tú, sí, tuuuuuuuuu, estás excomulgado, ¡pal infierno pecador! (Pues qué chingaos, ¿no me van a dar pasaporte pal cielo, código secreto, contraseña o qué?)
Para dejar de preocuparme al respecto, que tanta incertidumbre altera, mejor mandaré una carta pidiendo mi excomunión: dearest Pope...
Y vivieron felices para siempre. Ok, me voy a darle al asunto del aerógrafo (que igual ha de servir para decorarles el seso a dos que tres habitantes de este país pintoresco).

martes, febrero 03, 2004


El buen Buzali me envió unas imágenes, que supuestamente son de Dalí. Con firma y todo. Sean de quien sean están sublimes. A la mar...

Oh, sí, La Candelaria. Una fiesta mariana, o sea, del culto a la virgen. El día de La Candelaria se celebra La purificación de la Virgen (sí, por eso es virgen). María no volverá a pecar, y no porque se lo prohiban: es tocada por la gracia divina y en ella la tentación no hará meya. Además es librada de la impurezas implícitas de la maternidad: la concepción y el alumbramiento. Y esta es palabra de Dios (te alabamos, bla, bla).
Sí, ser madre está catalogado como algo sucio en el Antiguo Testamento (háganme el ca... favor). Y sí, de ahí la Inmaculada Concepción (cuyo festejo es otro día). Y sí, toda esta visión de inmundicias y purificaciones me parece absurda.
Supongo que todo este asunto de la maternidad ¿divina? tiene algo que ver con la costumbre de llevar niños-dios a la iglesia. No tengo ni idea si en otros países ocurre lo mismo, pues supuestamente el festejo se limita a una procesión con velas (candela-candelaria), por aquello del fuego purificador. Pero sí, junto al niño por bendecir se coloca una vela (que resultará bendita).
¿Y yo por qué sé esto?
Ah, en mi otra vida fui monja (a huève). ¿O bruja?
Mejor me voy a prender mis cirios y a guardarme en la oración.

p.d.: (San plátano, el más bendito, dame luz)
p.d.bis: (no tiro al niño-yeso porque sus ojillos de vidrio me provocan ternura, uf)

lunes, febrero 02, 2004

Hace muchos, muchos, años en esta casa hubo un niño-dios; no era un niño de carne y hueso sino de esos hechos de yeso, pintura color carne núm. 23 y lo que lo hacía único: ojos de vidrio. En esta colina nunca han entrado los dioses (salvo san Plátano y su amarilla iglesia); pero en cuestiones de tradición y festividades, todos se apuntan. Un día como hoy (efemérides del aljibe), en el siglo pasado, solíamos vestir al dichoso niño-yeso --con trajecito nuevo-- para luego ir, en procesión, a la iglesia de La Candelaria (mero pretexto pa otear otros muñecos y comer buñuelos).
Hace años que no cumplo el ritual. No es el no-deseo por los buñuelos sino el no agendar la reparación del mentado niño, el cual fue presa de la fauces de mi perro negro --ya extinto--.
Y hace años el niño-yeso está guardado en un cajón, sin brazo, sin pierna y con senda tarascada en la barriga. Y por ahí andan los trajecitos del Sagrado Corazón, del Niño de las palomas y de san Juditas.
No. Hoy tampoco le toca paseillo.

domingo, febrero 01, 2004

Están los días que semejan hormigas, una tras otra, moviéndose rítmicamente, y con sumo cuidado de no salir de la fila india. Los días inmediatos tienen forma de hormigas y más vale seguir la línea, so pena de perderse por ahí. (Aunque ayer dejamos el hormiguero y disfrutamos golosinas y rostros y voces muy gratas en esta colina).
Los días inmediatos también tienen tonalidad de hormiga; quedan horas de máquina y unas combinaciones extrañísimas: de la cultura mixteca salte al maquillaje en aereosol, de ahí hable con el conejo Fermín para elaborar el código de barras de esa portada con los colores virados...
Alguna hormiga encontraré que lleve atril y lentes porque me dieron otro libro de Roald Dahl, y leerlos en pareja resulta más rico.
A este domingo le tocan horas laborales (mismas que le robaré a otro día para visitar al árbol). Me voy a la fila india, con las hormigas.