martes, febrero 24, 2004


Azulejo artístico manufacturado para una industria de carnes europea.


Toda obsesión posee un origen, o al menos eso creemos y nos ocupamos en develar la raíz de tal o cual manía. Quiero creer que el origen de mi simpatía por los azulejos proviene de las escaleras de casa de los abuelos. Sobre el muro que las custodiaba existía una composición de azulejos artísticos de varios metros de altura: don Quijote y su redondo Sancho, sobre sus monturas, entrando a un pueblo (más parecía que entraban a la casa, inmensos). Y había una leyenda escrita (que ya olvidé) que seguramente servía de guía para encontrar, en la obra escrita, ese pasaje.
Mi obsesión infantil consistía en tocar los mosaicos accesibles y aislar la figura de cada uno, que por sí solos no eran nada y en conjunto eran un todo impresionante.
Cada cuarto de esa casa tenía azulejos diferentes en los pisos, de diversos colores, formas y texturas. Eran como un intento de definir fronteras por doquier. Y cada pieza escondía rostros y figuras que aguardaban ser descubiertos por algún ocioso (u ociosa).
Todavía busco ojos, narices, bocas, dientes y anexas en los azulejos (hay cada monstruo en mi baño); nadie guardó una foto del Quijote aquél y he estado tentada a tocar el timbre de esa casa para volver a verlo y releer el lema (si acaso el nuevo dueño conservó los azulejos).

lunes, febrero 23, 2004

1. El último asidero que poseemos es la mínima-fe: de seguir respirando, caminando, de llevarnos agua y alimento a la boca, de sobrevivir. Ésta mínima-fe (fe-pequeña) es realmente frágil (en mi caso), y es ese conocimiento de la fragilidad lo que me mueve e intriga. Siempre afirmaré que el entorno es horrorosamente triste, mas por alguna curiosa necedad (o esa fe-pequeña) trato de no actuar bajo esa certeza sino en contra de ella para creer.
2. Nuestra humanidad no es sólo un sintagma atrapado en letras, es acción siempre en potencia. Y la desidia de ejercerla es la invocación a todo lo sombrío que nos rodea. Y su ejercicio debe extenderse no sólo a aquellos que nos son más cercanos sino a todo aquél que la necesite.
3. Por amigos más cercanos conocí a Gerardo Sifuentes. Es un personaje lleno de creatividad, y capaz de hacer reir al prójimo; alguien que logra esto tiene una luz que debe ser rescatada. Debemos, y podemos, dedicar un tiempo para seguir este asunto donde bef (amigo cercano de Gerardo). Debemos, y podemos, dar una firma. Y seamos realistas, que con dinero baila el perro, y en este círculo no hay herederos: si tenemos para bloguear, tenemos un mínimo para donar: cuenta de ahorro Bancomer 1250578401 a nombre de Adriana Quijada Martín.
4. Y por un día, no se vale disfrutar de nuestra tibieza y desidia.

domingo, febrero 22, 2004


un poco de azul y un poco de Chagall
para que los días fluyan nuevamente. Sea.

Aprovechando la ausencia de niños, he liquidado varios pendientes pues parece que la carga de trabajo aumentará el lunes y no pretendo llegar al viernes toda electrificada. La pasada, fue una semana gris; con varias noticias poco gratas. Algunas, en cuestiones de salud, fueron menos funestas de lo que mi paranoia imaginaba: en verdad creí que el cáncer pululaba por aquí. Y, enfin, el partner está casi saludable. Pinche susto. Pero el ojete cáncer arremetió en otros lugares (y en ese caso no creo que se detenga). Me queda estar con la ventana abierta para cierta amiga.
Otros rostros andan grises, por diversas razones. A veces creo que vivimos en un espejismo, en un constante “eso pasaba antes”; y bien, seguimos rodando, accidentadamente, en una maquinaria anquilosada deseando transformaciones. Hasta que nos damos contra el muro. Entonces queda dar, hacer, ejercer por un mínimo de justicia.

viernes, febrero 20, 2004

No es novedad que los escritores-poetas-ensayistas-y-anexas dediquen algo de tinta en lanzar puyas los unos a los otros; sólo que antes se hacía a sonetazos (madrazos dados con sonetos) y ahora, los más, lo hacen con el típico estilito, y léxico, del machín-yo-la-tengo-más-grande.
Y esto viene a colación porque mañana, en el tallercito, insistiremos sobre la sátira y el verso mordaz, que la poesía no es nada más pa cortarse las venas con ejotes y amar en esotra parte en la ribera. El consentido de maese Quevedo arremetiendo contra Góngora:

Yo te untaré mis obras con tocino
porque no me las muerdas, Gongorilla,
perro de los ingenios de Castilla,
docto en pullas, cual mozo de camino;

Apenas hombre, sacerdote indino,
que aprendiste sin cristus la cartilla;
chocarrero de Córdoba y Sevilla,
y en la Corte bufón a lo divino.

¿Por qué censuras tú la lengua griega
siendo sólo rabí de la judía,
cosa que tu nariz aun no lo niega?

No escribas versos más, por vida mía;
aunque aquesto de escribas se te pega,
por tener de sayón la rebeldía.



Además, felicidades extras a humphrey y al portero, acuarianos que cumplieron años esta semana (igual que mi amigo el árbol).
Y por último, después de exhaustivos estudios y sondeos nacionales, Mergruen Inc. lanza a las pupilas de sus consumidores el logo (impactante, innovador y nunca antes visto) de su proyecto JELIcidad (no salga sin ella):

jueves, febrero 19, 2004

Me he pasado toda la tarde cabeceando sobre el atril, tratando de marcar erratas (si acaso puedo detectarlas), con sueño y pereza.
Por la mañana nos dieron la noticia de que murió la mamá de una amiga del partner (que a mí en nada me afecta, nada me quita, nada me roba); tenía más de 75 años. Se escapó del cáncer hace muchos años, y el cáncer mismo le cobró la cuenta al fin. Cada vez que hablaba la amiga para plañir sobre el asunto canceroso yo me encabritaba (utss, que ya está grande, que se escapó hace años, ya vivió, ya vivió). Qué jodido, yo no sentía ni un ápice de empatía.
Y hoy se acabó la historia, todos se mueren, tan-tán. No iré al sepelio, que los sepelios no son eventos sociales: se va por verdadera empatía, no a vestirse de negro o a exhibir artificiosas condolencias. El partner sí irá (él es su amigo).
Y hoy me di cuenta por qué me molestaba tanto el lloriqueó de la amiga: chinga, que su mamá se salvó años y años y años y a mi tía-mamá el cáncer se la devoró en unos meses. Y no me parece justo (porque ni adiós le dije). No es justo.
¿Justo? Qué arrogancia definir los límites de esta justicia. Qué fragilidad convertirse en el ángel vengador y arremeter con el prójimo y con uno mismo boicoteándose el día. Qué mezquinamente humano es uno.

miércoles, febrero 18, 2004

Emulando a las máquinas expendedoras manuales, (de esas que escupían un chicle-bola o una esfera que protegía anillos mágicos, soldaditos verdes o pendientes de plástico con símbolos de amor y paz), Mergruen Inc asignará parte de su presupuesto al diseño novedoso, con tecnología de punta, de una máquina expendedora de los comprimidos JELIcidad.
Bastará que usted, necesitado consumidor, teclee sus padecimientos, neurosis, achaques, verrugas, úlceras y/o otras afecciones (que estarán registradas en nuestra base de datos) para que la máquina elabore un comprimido que le será ofrecido dentro de blisters coloridos (con diseños novedosos) y con su nombre propio impreso en holograma.
No más gente-perra-del-mal, no más ladoscuro-de-la-luna. Porque en Mergruen Inc trabajamos (constantemente) en su bienestar.

• Precauciones en el uso de la máquina JELIcidad: si teclea más de 8 achaques obtendrá el blister cianuro-vengador por disfuncional...
• Pregunte por nuestro 2x1
• La palabra JELIcidad y sus implicaciones son © de Mergruen Inc.

lunes, febrero 16, 2004



En algunas culturas la luna es el ojo enfermo del cielo, aquel que todo distorsiona, pero en su limitante lleva implícita una nueva forma de visión. Es el arcano de la magia, la intuición y la inspiración, mas también el arcano de la neurastenia, la tristeza y la soledad.
En su justo equilibrio permite intuir lo que no es evidente en nuestro interior —y en el del prójimo—. Ofrece un nuevo territorio donde hay que andarse con sigilo y no dejerse atrapar por los espejismos. Es la carta de los engaños, las trampas y los fantasmas. Sólo al separar la luz de la oscuridad que la rodea se alcanza su significado más alto.

Y dice Leopoldo María Panero:
La luna
carta XVIII

Que no queme la noche la ceniza,
blanco árbol de mi ano.
El desierto atraviesa con una luz
sola en la mano.
La ilusión es a veces una mano,
otras, la luz que equivocan ls dientes.

domingo, febrero 15, 2004

Soy una mamá barco, a la mínima provocación hago la tarea de los críos; ni tan mínima provocación: el sitema educativo de este país (y de todos, a huève) tiene mohosos monstruos devoradores de tiempo.
Hoy, por ejemplo, capturé un pseudo resumen de los romanos de un pseudo libro de historia de SANTILLANA. El libro es una mierda (perdonará san platanín mi escatológico lenguaje): mal, pésimamente mal escrito, sin ninguna referencia a la literatura o a la escencia del hombre y con una ligereza que asusta. Y claro, no sueño que los parbulillos de la secundaria se sumerjan en los ajetreos históricos pero los editores-autores podrían tener la mínima creatividad para esperar que alguien se interese en esos tópicos. (ah, lo olvidaba, la maquinaria editorial también es un árido negocio).
Y sí, dos horas de mi glorioso domingo capturando letritas; mientras, la hija pudo leer, al fin, Coraline de Gaiman (que dice está hermosísimo). Coraline y los romanos no tienen nada que ver, pero 1. ya leyó el patético capítulo de SANTILLANA y 2. ya encontrará libros sobre el Imperio en su andar bibliófilo (I hope).
En fin, que estos hijos aprovechen ahorita el mamá-barco que ya naufragará algún día (y que después de ese día recuerden el ruido de las olas).

viernes, febrero 13, 2004


galletas retro, cursis y desmadrosas...