jueves, octubre 21, 2004

calaveritas

El 27 monto la ofrenda, en teoría; pero aquí, reciclando mi tramoya virtual, la ponemos a flotar. Allá en osiazul (el lugar de las cosas serias) subí una convocatoria. Ésta no tiene un fin meramente lúdico, tiene la intención de preservar y compartir una tradición: para saber qué es una Calavera se lee esto; si ya se sabe pero existe la curiosidad de ver unos impresos de Posada, se lee el mismo apartado.
Enfin, que en la tradición algo hay de raíz, de pertenencia. Y aunque leo poesía de altos vuelos, la lírica tradicional es (y será). Siempre existirán los vasos comunicantes entre la poesía "culta" y la "popular". Todo aquél que se sienta poeta iluminado, mejor no lea la convocatoria, que luego respingan la nariz...

martes, octubre 19, 2004

Ayer por la noche, después de suplir al tarot-master, guardé uno de los mazos que me acompañó a la clase no sin antes admirar cada arcano (es un mazo medieval). No creo que sea azaroso el hecho de que algunos arcanos mayores tengan mejor raiting que otros: La luna, El juglar, La torre, La estrella y Los enamorados se encuentran en el topten. Cada arcano tiene lo suyo, son insustituibles; pero sólo dos son umbral de iniciación: La luna y El ermitaño (o eremita).


El Ermitaño del tarot de Marsella


¿Alguien llega al éxtasis retinal cuando observa este El ermitaño? ¿Las multitudes quieren saber todo acerca de este arcano mayor? No. Aunque es la contraparte de El loco (con camino recorrido, experiencias y conocimientos a cuestas) los ojos prefieren la carta 0 (el loco) y no la 9 (el ermitaño). ¿Será que es el ermitaño y per se nadie se le acerca?
Para este arcano mayor se necesita una presentación más atractiva, porque su significado es el polo opuesto de lo que somos hoy en día: individuos que viven hacia afuera, activísimos, pero cuyo interior está oculto en las profundidades donde nadie lo vea (ni siquiera uno mismo).
El ermitaño encierra la prudencia, la paciencia, la sabiduría (que no cultura e inteligencia) y el aprendizaje a partir de lo vivido (no importa el cuánto sino el cómo). Representa al individuo que se retrae no en actitud de misántropo sino con afán meditativo; es aquel que se desprende de los atavismos impuesto sin caer en el desapego y en el caos. El ermitaño es guía, protector y refugio para otros. No lo mueve el dar para esperar retribución. La estrella, o luz, que le acompaña es la pureza a través de la iluminación de su yo amoroso. Como en todos los arcanos, el equilibrio entre luz y sombra es frágil. Un ermitaño oscuro es soledad, egoísmo y hermetismo.
Para colarlo en el topten de los arcanos mayores vale la representación del Tarot de Durero (a la usanza de Durero, más bien). Tal vez así no lo pasaríamos de largo.


domingo, octubre 17, 2004

Es de suponer que existe una gran maraña en la psique que determina el por qué una cultura es más escatológica que otra; y dentro de una cultura, o grupo social, una persona es más escatológica que otra. Buscaba unos apuntes en un librero y el lomo de un libro escupió su título (o mi poco escatológica psique lo detectó): Una vieja historia de la mierda. Cuando leo o escribo la palabra mierda me da comezón. Puedo usar otro tipo de léxico con gran soltura; pero en lo referente a todo aquello que vive en las tripas me reprimo.
No sé de dónde salió el libro; es de ediciones Toledo (con ilustraciones del pintor) y reúne mitos, relatos y leyendas de distintos pueblos indígenas. El compilador es Alfredo López Austin. De las curiosidades que he leído dejo este Maleficio (yo lo usaría en ciertos casos...):

"Hay en tierra caliente un árbol llamado pochote divino. Los hechiceros recogen sus semillas y las dan secretamente, en el agua, en el pulque o en la comida, a quien aborrecen. Entonces se desata todo el cuerpo del perjudicado; se hincha, se engorda. En ninguna parte conserva ya su apariencia humana. Dicen al gordo: Mierdilla de glotón, gordinflón, montón de gordura, flojonazo, columna de carne, masa de fruta, cabeza de jarro, oreja de gota, párpados abultados, nariz de tamal, manillas con tripas, deditos rellenos de mierda, piernas de bultos de tierra.
"Se hace sucio, asqueroso. Es un flojo que sólo piensa en beber y en comer. Al fin muere: se hiende su carne, revientan sus brazos y sus piernas. En vano quiso remediarse con purgas."

jueves, octubre 14, 2004

Está la frase: siempre llega tarde a donde nunca pasa nada. Esa es la sensación que me cargo desde ayer. ¿Por qué? sólo el dios de abajo sabe: será el clima, será el sereno, serán las hormonas, será la luna, será el mentol de los cigarros...
Mejor hablamos del Chartreux. En la Danza Macabra aparece este personaje, le chartreux. No sabía cuál era la traducción pues el único Chartreux que conozco se sirve en copa. Pero una cosa lleva a la otra: un Chartreux pertenece a la orden de san Bruno comunidad religiosa austera y penitente, y cuyos monjes viven en perpetuo silencio y jamás comen carne ni toman bebidas alcohólicas.
Pero no basta llevar una vida de total abstinencia para ser santo (erróneamente pensamos que el sinónimo de santidad es la pureza). Para lograr la categoría de santo, además de llevar una vida impecable, es necesario el suceso sobrenatural (un contacto directo con la divinidad). En el caso de san Bruno dicho suceso ocurrió cuando, en un entierro, escucho al muerto lamentarse de ser juzgado y condenado cuando, a primera vista, todos lo catalogaban de purísimo habitante de la tierra.
Algo de piedad ha despertado en mí el tal Bruno porque en la dichosa Danza el Chartreux es tristísimo. Además, los versos que lo acompañan son más tersos que los otros, menos sentencia y más verso lírico. Total, al final de mis hagiográficas investigaciones no sabía cómo traducir Chartreux: brunino, brunesco... basto con decirle al partner qué cómo diablos se le dice a un brunino para que él respondiera: cartujo.
Me voy a limpiar la colina; el día no está para cartujos. De la actualización de Osiazul mejor recomiendo un clásico ruso: el pájaro de fuego.

martes, octubre 12, 2004

Día de la raza

1. El INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia) es poseedor del archivo Casasola; diría que es custodio pero la posesión, o la grisura, impiden que esta institución sea capaz de crear un sitio con las fotografías de los hermanos Casasola. Por suerte existe un libro, que aún no ha llegado a estos libreros. Pero si el de Posada llegó, los Casasola llegarán.

2. Comer es una baja pasión --y yo siempre vivo en el sótano--. Una de mis debilidades es la hamburguesa. Pero como buena amante de hamburguesas el nombre McDonalds no debe ser mencionado. La hamburguesa debe ser de vaca al grado de que, al morderla, diga "mu" y siga rumiando.


Emiliano Zapata (foto del archivo Casasola)


3. Dediqué, hace años, horas-retina a leer sobre Emiliano Zapata. Admiro al susodicho, tiene ese halo quijotesco que provoca tristeza pero también complicidad. Y si digo que lo admiro no significa que me he tragado el modelo ilusorio de la Revolución Mexicana que recitabamos hasta el cansancio después de leer los libros de primaria (y de escuchar las peroratas de aquél PRI que creemos extinto, ilusos somos).

4. Cuando alguien tacha a S. King de autor mediocre-comercial lo defiendo por una de sus obras: It (Eso) es un coleccionable si el género de terror embona con el gusto del lector. En una de las escenas, Pennywise (Centavito) asoma en las fotos de un álbum. Un poco antes del final de dicha novela, el payaso en cuestión había estado presente en todas las épocas. King se equivocó: Pennywise todavía deambula por ahí: ahora con el cabello recortado no es otro que el mismísimo Ronald (con la cajita feliz, abajo todos flotan).

5. (Último). Me gusta visitar el blog de don Julio, por simple curiosidad o para dejarle un saludo (aquí se le quiere). Además de sus alegatos sobre el spanglish, sus recuerdos y sus comentarios mordaces, también suele postear trocitos de cotidianidad Sueca. Gracias a él he logrado sintetizar a Zapata, Casasola, King, Pennywise y hamburguesa en un sólo post. Tomamos prestada su foto (es real, no una foto truqueada). Y como diría Dante, "perded toda esperanza":


promocional de la única hamburguesa mexicana, con Zapata-Casasola de fondo...

lunes, octubre 11, 2004

No sé si yo le robo horas a la noche o es la noche la que me roba horas de sueño... pero ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón (aunque la noche vivirá más de 100 años y yo no). Las que sí vivieron más "y estuvieron tristes cien años" son un par de piedras protagonistas de un cuento infantil: imaginaban qué había detras de una colina y esperaron a que alguien les dijese --en este caso: rompiese-- si tenían o no razón. Pasó por ahí una rata campirana (¿o era ratón?) y, al llegar a la cumbre de la susodicha colina, les dijo que sólo había más piedras... y así se quedaron tristes cien años.
A partir de ese cuento resulta estúpido utilizar la metáfora "corazón de piedra", se convierte en una metáfora muerta. Aunque muerta ya estaba, nada como la piedras para esculpir y guardar. Unos dirán que es mejor el papel, el papiro, el pergamino o la superficie de un CD (perdón, la capa de enmedio)... pero no: basta el fuego, el agua y un doblez para destruir cualquier información. La piedra no es eterna pero se toman con paciencia el deterioro natural. Entonces un corazón de piedra es más duradero, aunque quieto; no es atacado por el colesterol, aunque puede llorar una centuria.
Creo que mejor nos quedamos con el órgano original y dejamos de robarle horas a la noche. Iré a preguntarle a la almohada cómo se le hace para consolar a las piedras aquellas.

jueves, octubre 07, 2004

Opera 7 screen capture {float: left; margin-right: 0.5em}Antes de que la autora que ganó la emisión 2003-2004 del mentado premio arroje jitomates al aljibe, he traido La ventana. Este libro obtuvo el premio DEMAC en la emisión 2001-2002 (en la categoría de autobiografía). Es curioso que después de 2 años la ventanita de repente cobre vida (hoy regalé uno), que ya tenga una reseña muy hermosa y que a ratos se venda en las contadas librerías donde circula. La ventana no es el hito literario, es el mero ejercicio de narrar, de creer en la poética del memorioso. No importa lo que se lee en ella sino lo que el lector refleja: su propio recuerdo. Es un libro sencillo, sin más, que puede leerse en una tomada de café.
Alguien lo mencionó en bloguilandia y a partir de ahí cualquier aljibeño que me envía su dirección --de carne y hueso-- lo recibe vía correos (en su momento comprobamos que correos sí funciona). No lo vendo, lo obsequio; y no por promotora o millonaria, simplemente porque es parte del dar-recibir (y como diría Séptimo Sentido, de materializar las ventanas virtuales).

miércoles, octubre 06, 2004

No sé qué extraños laberintos son trazados cuando algo se nombra; la palabra se pierde en ellos, se bifurca, se ramifica y se transforma. Las lenguas romance suelen tener concordancias en sus palabras, pero hay casos en que los laberintos tuvieron su minotauro.
La palabra "ventana" no está hermanada con el "finestra" italiano ni el "fenêtre" francés (ambos, romances); sin embargo el "finster" alemán --que no es lengua romance como tampoco lo es el inglés-- asoma de la misma forma que los dos últimos ejemplos. "Ventana" proviene del griego ventum (viento), y este origen es el mismo que en el inglés "window" (de "wind", viento).
¿Qué ocurrió? ¿En qué momento fenestre (el circunflejo francés sustituyó la letra s) o finestra se cerraron en el español?
Mas existe una palabra que atestigua el punto de partida al laberinto: defenestrar. Es el verbo que sintetiza la acción de "arrojar a una persona por la ventana".
Los laberintos son inevitables. He necesitado del anterior para traer el siguiente grabado medieval:


Un accidente doméstico: el diablo (parte superior) defenestra a un niño (en el centro, en pleno vuelo) quien se salva milagrosamente gracias a la intercesión de la Virgen y su tropa angélica (la madre eleva los brazos, agradecida y ansiosa).
Una imagen también traza sus laberintos: de ella elucubramos sobre la palabra ventana, con ella soñamos ser estudiosos de iconografía medieval y vivir encerrados en un biblioteca para admirar iluminaciones "hasta que la muerte nos separe"; encontrar la similitud con un ex-voto o recordar un paisaje, en una mina de arena, que lucía así velado y polvoso.
Damos vuelta a la izquierda: la imagen es una alegoría de la fe. Pero para mí --le pongo un circunflejo-- es la alegoría de aquello que cae y que desearíamos fuera rescatado por manos invisibles, aunque tengamos la certeza de que al final se estrellará y sólo nos quedará recoger los fragmentos: nada es para siempre.

lunes, octubre 04, 2004

El fin estuvo como estas pasitas con chocolate que bailan en el teclado: la boda verde-menta, la peli de Almodóvar rojo-canela y la comida china marrón-soya; pero hoy es lunes, y no hay color. Realizaré un trabajo relámpago que quiero entregar el miércoles. Ya veremos, porque con el tal Roderico no veo claro. Hace rato cocinó un salmón divino pero se rehusa a lavar los platos, quesque se le resquebrajan los huesos. No tendió las camas, no puso la lavadora; pero eso sí, ya se leyó todo El Gaspar de la Noche --del cual hay una muestra en la actualización de osiazul--.
Mi mayordomo dice que yo tengo la culpa de este desmadre hogareño, que el caos que me cargo por dentro se proyecta p'afuera. (...che Roderico, en lugar de sermonearme debería ayudarme a ordenar aquí ).
Trabajemos, pues...

viernes, octubre 01, 2004

SEXUAL. Admitámoslo, leemos esta palabra o cualquiera que contenga el prefijo SEX y nuestros ojillos bailan. No por deseos contenidos o urgencias primaverales sino por el tabú que aún rige en nuestra sociedad. Y si unimos estas dos palabras: mujeres + sexualidad, el giro que toma puede resultar patético, en muchos aspectos. Violación, adulterio, prostitución, son otras palabras que parecieran tener una etiqueta de género: son asociadas, a priori, con la mujer.
Más de una vez, he recibido algún tipo de agresión con connotación sexual: en situaciones terroríficas o en pláticas veladas por el doble sentido y la broma cotidiana. Y en mi colección incluyo a mi archienemigo que encontró mi tag, hace unos meses, y dedico su teclado a escribir palabras como decrépita, puta, frígida, frustrada; palabras que envilecen la sexualidad. En lo personal si alguien me dice puta me tiene sin cuidado, y si alguien me nombra frígida tampoco me preocupa (me ocuparía, ja). Aunque sí provoca ira y unas ganas incontenibles de contestar al agresor. Pero la ira se limita a borrar tan pobres sentencias que se convierten en agresiones para otros lectores. Para mí es fácil, estoy sentada durante horas en esta máquina y mi sede laboral es esta computadora, aquí en la colina. Tristemente, para otros, el borrar escupitajos virtuales no resulta tan accesible.
Siglos de patriarcado no se diluyen en unos años, y las diferencias tendenciosas entre géneros son aparatos anquilosados que las Iglesias y las Leyes insisten en preservar, y a los que nosotras, mujeres, seguimos con ojo ciego.
Y este preámbulo es sólo para expresar un hartazgo. Hace unas semanas un anónimo se dedicó a escupir en los blogs de Alberto y Raquel, quienes ya están casados por lo civil y quienes mañana llevaran a cabo su ceremonia religiosa. El resultado ante la agresión fue cerrar tags y comments. La agresión estaba dirigida a Rax, pero nos llegó a todos. Al anónim@ no le agrada la susodicha unión. (Aunque no necesitan de papeles y rituales, ellos ya están hombro con hombro hace tiempo).
Mientras el hombre siga asumiéndose como macho alfa de la manada, como entidad preservadora de la especie cuya "virilidad" es esencia, los insultos como puta y golfa estarán a la orden del día. Mientras la ilusoria igualdad se torna en una guerra entre sexos en la que el equilibrio es una imposibilidad.
Me hubiera gustado hacer mitote en los tags de mis amigos. Pero siempre queda el aljibe para ello (esa es su función). Mañana los felicitaré en persona e iré a la iglesia, rompiendo mi tradición, para celebrar. Sea.